martes, 19 de abril de 2011

Vanidad en dos caras

No lo puedo evitar me miro en el espejo y en seguida me coqueteo, voy caminando, paso frente a un cristal en donde me reflejo, me miro y me coqueteo. ¿Por qué se enojan cuando hago eso? si querían erradicar la baja autoestima en el mundo, lo lograron, prefiero que se burlen de mí.

¿Qué soy arrogante? ¿engreída? ¿soberbia? ¿exagerada?

¡Yo preferiría llamarle buen gusto!

Hablando en serio, es bueno aceptarse, gustarse, admirarse, sentirse feliz cuando uno se ve en el espejo, sin embargo, siempre existe una parte del cuerpo que podría ser mejorada, alguna marca que no nos gusta, un defecto que hasta nos hace enojar. Cuando no podemos superar la idea de convivir con ese defecto, a veces, escogemos soluciones que agravan más la condición.

Las personas que se ponen implantes, se reparan la nariz, etc. ¿Realmente que sanan? Exacto su mente, no rellenan su cuerpo, sino sus inseguridades y si así se aceptan está perfecto, pero hay que estar informados de las consecuencias y del futuro que les espera. El hecho de operarte más de tres veces los senos porque surgió una infección inesperada.. la neta que hueva.. al fin y al cabo alguien siempre notará que hiciste un cambio, que te ves artificial, que no son reales, que te ves demasiado joven para tu edad... si te gusta adelante, pero no siempre el espejo enseñará mejor el después que el antes.


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