lunes, 18 de abril de 2011

Lector de mentes

Con una actitud, un comportamiento, se dice más de lo que se quiere mostrar, incluso a veces, se dice lo que uno quiere ocultar. El lenguaje no verbal traiciona a quienes no saben controlar el latido de su corazón, su respiración, el movimiento de ojos, el temblor en las manos, la pigmentación al ruborizarse, etc. El ser humano cuando intenta mentir con palabras, descuida su cuerpo y cuando quiere mentir con el cuerpo escupe un montón de palabras sin sentido. Seguramente no hemos aprendido aún el arte de hacer dos cosas al mismo tiempo, pero haciendo ambas bien.

Se dice que los ojos son la ventana del alma, pero algunas personas han aprendido a mentir tan bien que odiaría caer en la confusión de sus pupilas, se han hecho tan expertos en la mentira que hasta su propio cuerpo y mente reflejan "verdad". Por el contrario, existen aquéllos que viven de las mentiras y no se dan cuenta que las personas de su alrededor, inmersas en el dolor, exasperación o negación, reconocen que cada mínima palabra que sale de su boca, es mentira.




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